Incertidumbre
Tenemos un país atrapado en una incertidumbre fabricada por su propia clase política. Se denuncia la podredumbre del Congreso, pero nadie exige a los partidos escoger mejores candidatos, porque todos forman parte del mismo engranaje. Lo más inquietante es la sensación de una conspiración difusa, un país donde ya no está claro quién manda. No son “los cuatro ricos” del imaginario popular; el poder real se ha desplazado hacia otros actores, incluso oficinas de abogados con capacidad de incidir en decisiones públicas. La democracia se erosiona por la opacidad. Y mientras la dirigencia actúe como si nada ocurriera, la incertidumbre seguirá siendo la única certeza nacional.

