Promesas

El anuncio presidencial de duplicar la economía en diez años plantea un desafío mayor que la simple formulación de un plan. En un país donde los ciclos políticos son cortos y las continuidades institucionales frágiles, proyectar a una década exige más que voluntad, requiere estructura, consenso y estabilidad. La historia reciente demuestra que planes como “Visión 2030” quedaron atrapados entre cambios de gobierno y prioridades fluctuantes. La pregunta no es si el objetivo es deseable, sino si es viable en un sistema donde cada administración reinicia la agenda nacional. Sin continuidad política, los planes de largo plazo se convierten en aspiraciones más que en políticas de Estado.