¿Es noticia?

Cuando se publica en primera plana que dos funcionarios están vinculados al narcotráfico, la reacción inmediata debería ser de alarma. Pero en RD esa alarma se ha vuelto rutina. El operativo descrito por la DEA en el sur de la Florida, con casas de escondite, kilos de cocaína y zafacones como depósitos improvisados, no revela nada nuevo. Lo que cambia son los nombres, no el patrón. Aquí tenemos legisladores con miles de bancas de apuestas, empresarios que visitan a narcotraficantes en prisión para negociar inversiones, y torres que se levantan sin rastro de financiamiento bancario. ¿Quién financia el concreto de la impunidad?