REVISTA 110, LONDRES. -La primera ministra británica vive una de las semanas más intensas en lo que lleva de mandato, en la que ha tenido que hacer frente a la dimisión de dos de sus principales ministros, viajar a Bruselas a la cumbre de la OTAN y aún le queda presentar su propuesta para una salida “negociada” de Europa.

La primera ministra británica, Theresa May, continúa defendiendo con firmeza su plan para el “brexit”, hoy desde Bruselas, pese a la convulsión que ha provocado en su propio Gobierno.

May vive una de las semanas más intensas en lo que lleva de mandato, en la que ha tenido que hacer frente a la dimisión de dos de sus principales ministros, viajar a Bruselas a la cumbre de la OTAN y aún le queda presentar el Libro Blanco del “brexit” mañana y reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump, el viernes.

Una serie de desafíos que la “premier” afronta con estoicismo y procurando dar una imagen de unidad frente a la Unión Europea (UE), que tendrá que estudiar la controvertida propuesta que expondrá en su totalidad este jueves en la Cámara de los Comunes.

Según declaró hoy en Bruselas, momentos antes de reunirse con los jefes de Estado y de Gobierno de los veintinueve países de la OTAN, este plan “cumple con el voto que la gente dio sobre el ‘brexit'”, la salida del Reino Unido de la UE.

“Cumple con el hecho de que pondremos fin al libre movimiento, de que pondremos fin a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el Reino Unido y de que no gastaremos vastas contribuciones para la UE cada año”, apuntó.

Asimismo, aseguró que “protege empleos y sustentos y respeta su compromiso con Irlanda del Norte (de no establecer una frontera dura)”.

Sin embargo, este plan no gusta ni a los más euroescépticos del Gobierno, entre los que se encontraban los ya exministros de Exteriores y del “brexit”, Boris Johnson y David Davis, respectivamente, ni parece que vaya a convencer a la Unión Europea.

Entre los puntos acordados el pasado viernes en la residencia campestre de la primera ministra ubicada en Chequers (sureste inglés), se encuentra la propuesta de un área de libre comercio entre el Reino Unido y la UE con una armonización regulatoria para bienes industriales y productos agrícolas.

Algo que resultaría difícil de aceptar desde Bruselas si el Reino Unido no quiere garantizar la libre circulación de personas, aunque la canciller alemana, Angela Merkel, manifestó ayer en Londres que ve “progresos” en las negociaciones.

No obstante, matizó que la UE debe esperar a conocer los detalles del Libro Blanco que se publicará mañana para juzgar la última propuesta del Reino Unido.

Por su parte, el portavoz del Ejecutivo comunitario, Margaritis Schinas, indicó esta semana que entre el club de los veintisiete no existen “fisuras” a la hora de negociar el “brexit” e insistió en que la Unión siempre ha hablado de “un acuerdo negociado, en común”, lo cual es una solución que “beneficia a ambas partes”.

El mismo escenario que acogió la pasada semana las largas horas de debate del Gobierno británico para llegar a un acuerdo del “brexit”, la residencia de Chequers, volverá a ser protagonista en la visita de Trump.

Ahí es donde la primera ministra se reunirá con el presidente estadounidense, con el que espera poder abordar un futuro acuerdo comercial una vez el Reino Unido abandone la UE, previsiblemente el 29 de marzo de 2019.

Sin embargo, este pacto está “en el aire” tras conocerse la propuesta de May del área de libre comercio con la UE, según advirtió este lunes el embajador de EEUU en Londres, Woody Johnson.

Trump, que ha elogiado en diversas ocasiones la decisión del Reino Unido de salirse de la Unión Europea, llegará este jueves a la capital británica en una visita no exenta de polémica en la que se esperan numerosas manifestaciones en su contra.

Miles de policías participarán en las labores de seguridad por esas protestas, en una operación que costará entre 8 y 10 millones de libras (9 a 11,3 millones de euros), según el presidente de la Federación de la Policía Metropolitana, Ken Marsh.

El presidente estadounidense no ha descartado hablar con el exministro de Asuntos Exteriores Boris Johnson, al que considera “un amigo”, durante su visita al Reino Unido, que concluirá en Escocia, en una parte del viaje que se considera privada.